Policía caliente se entrega al extranjero con polla enorme
El olor a sudor y lujuria flotaba en el aire cuando te vio pasar con esa sonrisa de cabrón que no podía ocultar. La policía ZamanthaLopez llevaba días mirándote desde el puesto de control, humedeciéndose los labios cada vez que te acercabas con ese uniforme ajustado. Sabía que eras un puto extranjero con una verga que no cabía en ningún pantalón, y esa tarde, cuando te detuvo por "exceso de velocidad", te arrastró a los asientos traseros del patrullero. Te agarraba el paquete con manos firmes mientras te susurraba al oído: "Quiero que me llenes el coño hasta que no pueda caminar". Te la chupaba como una profesional, ahogándose con cada centímetro de tu polla, gimiendo tan fuerte que los cristales vibraban. Sentías cómo su coño apretado te envolvía, chorreando de lo mojada que estaba, mientras te montaba a horcajadas en el asiento trasero. Cada embestida era más profunda, hasta que sus caderas chocaban contra las tuyas sin piedad. La escuchabas gritar "¡Más duro, cabrón!" mientras te clavaba las uñas en la espalda. En más de 10 minutos de escena, te la follaste en todas las posiciones posibles: de perrito, a cuatro patas, contra la ventana empañada. Cuando por fin te corriste dentro de ella, su cuerpo temblaba de placer, dejando marcas de uñas en tu piel. Al terminar, solo quedaba el olor a sexo y el uniforme de policía arrugado en el suelo.