Encuentro gay en el campo con pollas duras y sudor
El sol pegaba fuerte en el campo cuando dos hombres se encontraron entre los árboles, sudando y con las pollas ya medio duras. Uno era alto, con una barba espesa y el culo apretado, mientras el otro tenía una sonrisa pícara y las manos ansiosas por tocar. Se miraron fijamente antes de que el más alto se acercara y le agarrara la polla al otro, sintiendo cómo se ponía más dura entre sus dedos. El otro gimió fuerte, arqueando la espalda mientras le chupaba los labios con desesperación. Sin perder tiempo, lo empujó contra un árbol y le bajó los pantalones, dejando al descubierto su culo perfecto y su polla goteando. Se arrodilló y le metió la lengua en el agujero, saboreando su sudor y su excitación. El otro gritaba de placer, agarrándole la cabeza con fuerza mientras le empujaba la cara contra su culo. Cuando ya no pudo aguantar más, lo giró y lo empotró contra el tronco, clavándole la polla hasta el fondo. Las embestidas eran brutales, llenas de gemidos y golpes de carne contra carne. El sudor les caía por la espalda mientras se follaban como animales, con la polla del uno entrando y saliendo del culo del otro sin piedad. Al final, el más alto se corrió con un rugido, llenando el agujero del otro con su leche caliente. Se quedaron jadeando, con las pollas todavía duras y el cuerpo temblando de placer. Fue un encuentro salvaje, lleno de sudor, gemidos y pollas duras que no se detuvieron hasta que ambos quedaron satisfechos.