El chimbo de Escorpiont domina a un joven sumiso
El olor a sudor y cuero llena el aire mientras Escorpiont se recuesta en el sillón, su polla gruesa y tatuada brillando bajo la luz tenue. El joven, arrodillado frente a él, mira con los ojos vidriosos el piercing que adorna la punta de ese miembro imponente. Escorpiont le agarra del pelo y lo acerca sin piedad, obligándolo a abrir la boca de par en par. El joven obedece, gimiendo cuando la verga entra hasta las pelotas, ahogándose un poco con cada embestida. Las manos de Escorpiont lo guían como a un puto entrenado, marcando el ritmo con golpes secos de cadera. El joven suplica entre arcadas, pero Escorpiont solo sonríe, disfrutando el control absoluto. Las bolas peludas del macho golpean contra el mentón del sumiso, marcando el compás de su humillación. Cuando el semen caliente le llena la garganta, Escorpiont lo obliga a tragarlo todo, riéndose al verlo toser. "¿Te gusta ser mi perrito, eh?" le escupe, mientras el joven asiente, sabiendo que esto apenas empieza.