Encuentro salvaje de angel y leo en el campo
Angel y Leo no podían resistirse más, sus miradas de deseo se cruzaban cada vez que se encontraban en los campos, hasta que un día, entre los pastos altos, Leo lo empujó contra un árbol y le arrancó los pantalones con furia, dejando al descubierto su polla dura y palpitante. Angel gimió al sentir los labios de Leo chupando su verga con ansias, tragando hasta el fondo mientras sus manos apretaban su culo firme, preparándolo para lo que vendría. Sin perder tiempo, Leo lo volteó y le abrió las nalgas, hundiendo su lengua en el ano con movimientos circulares que hacían temblar a Angel de placer. La saliva mezclada con el sudor lubricaba cada embestida, y cuando Leo lo penetró de golpe, Angel gritó, sintiendo cómo su polla entraba hasta el fondo, rozando su próstata con cada movimiento. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus cuerpos chocando resonaba en el campo, y cuando Leo sacó su verga para correrse, Angel se arrodilló y abrió la boca, recibiendo el chorro caliente de semen en su lengua mientras gemía de satisfacción. El sabor salado lo excitó aún más, y cuando Leo se agachó para lamer su culo otra vez, Angel no pudo evitar masturbarse con fuerza, corriéndose sobre los pastos mientras el sol acariciaba sus cuerpos sudorosos. Fue un encuentro salvaje, lleno de pasión y deseo, donde el placer no tuvo límites.