Yuri Diaz domina a dos esclavos en un trío de sumisión extrema
La habitación huele a aceite caliente y sudor, con las luces tenues pintando sombras en los cuerpos sudorosos que esperan mi orden. Yo estoy sentada en el borde de la cama, con las piernas abiertas y el coño ya mojado, disfrutando el poder que tengo sobre ellos. David Vinicius y Lucas Frazao están arrodillados frente a mí, con las pollas duras y los ojos clavados en mi cuerpo, esperando que les diga qué hacer. Les ordeno que se turnen para chuparme, y Lucas empieza primero, metiendo su lengua en mi coño mientras David me mira con envidia. Siento cómo Lucas me lame con desesperación, como si mi sabor fuera lo único que le importa en el mundo, y gimo fuerte cuando sus dedos se clavan en mis caderas. Después de un rato, lo empujo y le digo a David que se acerque, pero él se resiste, así que lo obligo a arrodillarse y le meto mi coño en la cara hasta que casi no puede respirar. Los dos están sudando, jadeando, y yo disfruto cada segundo de su sumisión. Cuando ya no aguanto más, les ordeno que se pongan de pie y me empotren contra la pared, uno por delante y otro por detrás. Siento cómo las pollas de ambos me llenan por completo, y grito cuando David me agarra del pelo y me obliga a mirarlo mientras me folla. Lucas me muerde el cuello y me susurra al oído que soy su puta dueña, y eso me excita aún más. El sonido de sus cuerpos chocando contra el mío resuena en la habitación, y yo me corro una y otra vez, sintiendo cómo mi coño se aprieta alrededor de sus vergas. Cuando ya no puedo más, los empujo al suelo y me siento sobre la cara de Lucas, frotando mi coño mojado contra su boca mientras David me penetra por detrás. Les digo que no se corran hasta que yo lo ordene, y ellos obedecen, temblando de necesidad. Finalmente, cuando ya no aguanto más, les permito que se vacíen dentro de mí, y los dos gimen como perros en celo mientras me llenan de leche. Cuando termino, me levanto y les digo con una sonrisa: 'Ahora limpiadme todo, esclavos.'