Tatuado con polla enorme se la empotra sin piedad
El macho tatuado no pierde el tiempo y lo empuja contra la pared con un golpe seco, la polla ya dura como una piedra frotándose contra su muslo mientras le susurra al oído lo que le va a hacer. Jason no puede ni respirar cuando nota los dedos gruesos de su compañero separándole las nalgas con fuerza, el aire helado le eriza la piel mientras prepara ese culo bien abierto para recibir lo que viene. Arty Boer no se anduvo con rodeos y le escupió en el agujero sin aviso, clavando la punta de la verga hasta que Jason soltó un quejido agudo que rebotó en las paredes desnudas del cuarto. La primera embestida fue brutal, el sonido húmedo de carne golpeando carne llenó el espacio mientras la polla enorme abría paso entre sus músculos como si no encontrara resistencia, cada envite le arrancaba un gemido ronco que se mezclaba con los gruñidos de placer del tatuado. Jason intentó aguantar la avalancha de sensaciones pero cuando sintió la corona de esa polla rozarle la próstata, sus piernas temblaron y un líquido espeso brotó de su boca sin que pudiera controlarlo. Arty no aflojó ni un segundo, al contrario, agarró a Jason de las caderas con las dos manos y lo empotró contra la pared con un ritmo salvaje, la carne tensa de su abdomen chocando contra el culo abierto de su víctima mientras los tatuajes se movían al compás de cada embestida. Jason solo atinó a apoyar las manos en la pared, la cabeza colgando entre los hombros mientras los gruñidos se convertían en gritos ininteligibles, su agujero se estiró hasta el límite alrededor de esa polla que parecía no tener fin. Arty, sudando como un animal, le agarró la nuca y le obligó a girar la cabeza para verle la cara mientras le llenaba el culo hasta las entrañas, los ojos vidriosos de Jason delatando que ya no podía más. Cuando por fin la polla llegó al fondo con un empujón definitivo, Jason sintió cómo se le cerraba el estómago y un chorro caliente le inundó las entrañas, llenándolo de leche espesa que le resbaló por las piernas cuando Arty sacó su miembro brillante de sudor y semen. El tatuado no se corrió ahí, sino que le obligó a arrodillarse de un tirón y le metió la polla hasta la garganta, ahogándolo con gemidos guturales mientras le llenaba la boca de semen espeso que Jason tragó sin dudar, los dedos de Arty enredados en su pelo apretando con fuerza para que no se escapara ni una gota. Entre toses y jadeos, Jason se limpió los labios con el dorso de la mano mientras la polla seguía goteando, los dos cuerpos pegajosos y exhaustos pero con la tensión aún vibrando entre ellos, listos para empezar de nuevo en cuanto la respiración se les normalice.