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Vecino se volvió adicto a mi verga gruesa

11:45 1080P 5 Gay
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Estúdio Heitor Baumann

El cabrón del vecino lleva semanas espiando por la ventana mientras me ducho con la puerta entreabierta, pero hoy no pudo resistirse cuando me encontró pajándome en el balcón con el torso desnudo. Salió disparado de su casa como un animal en celo, con la bragueta abultada y la respiración entrecortada mientras me susurraba al oído que quería probar lo que tanto había visto. Me agarró de los pelos y me metió la lengua en la boca con fuerza mientras sus manos sudorosas me estrujaban el culo, sintiendo su verga dura como piedra frotándose contra mi muslo. Lo empujé contra la pared del pasillo y le bajé los pantalones de un tirón, dejando al descubierto su rabo grueso y venoso que ya goteaba pre-semen por la punta, el olor a sudor y excitación llenó el aire mientras me arrodillaba para lamerle la cabeza palpitante. Él jadeó y me empujó la cabeza contra su entrepierna, obligándome a tragarme toda su polla hasta que el glande le rozó la garganta, sintiendo cómo sus piernas temblaban y sus gemidos se volvían más fuertes cada vez que le clavaba las uñas en los muslos. Cuando ya no pudo aguantar más, me dio la vuelta contra la cama y me empotró contra el colchón con fuerza, su verga caliente y palpitante abriéndome el culo sin piedad mientras me mordía el hombro para ahogar los gritos. Las embestidas eran brutales, cada una más profunda que la anterior, mientras sus pelotas azotaban contra mi piel con un sonido húmedo y obsceno, el sudor nos cubría a los dos y el ambiente olía a sexo crudo y desesperado. Sentí cómo su verga se hinchaba dentro de mí justo antes de que una oleada de semen ardiente me llenara las entrañas, su corrida era tan intensa que me dejó temblando, con las piernas temblorosas y el coño palpitante de placer. Él se quedó dentro de mí un buen rato, jadeando y mordisqueándome la oreja mientras sus dedos se clavaban en mis caderas, sin querer salir de ese agujero que lo había vuelto adicto desde el primer momento. Cuando por fin se retiró, su verga goteaba semen mezclado con mis jugos, y yo supe que este cabrón volvería mañana con la misma obsesión y la misma necesidad de empalarse en mi cuerpo una y otra vez.

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