Marido heterosexual se vende por dinero en video gay humillante
El tipo llevaba meses escondiendo su lado sucio, pero la plata lo volvió puto de repente. Un día, unos cabrones lo encontraron en el gimnasio, sudado y con el cuerpo marcado por horas de entrenamiento, y le ofrecieron una fortuna por grabarse siendo el esclavo de unos machos dominantes. Al principio se hizo el difícil, pero cuando vio los billetes, se le mojó el culo y aceptó. Lo metieron en una jaula de castidad, le arrancaron la ropa y lo obligaron a chupar pollas mientras lo humillaban con insultos. El cabrón gemía como una perra cada vez que le apretaban los huevos o le metían los dedos en el culo, y cuando por fin le dejaron correrse, lo hizo con lágrimas en los ojos. La cámara no perdía detalle de su cara de vergüenza mientras los tipos se reían de su verga pequeña y lo llamaban 'puta' sin parar. Al final, quedó tan destruido que juró no volver, pero todos saben que en unos días estará otra vez mendigando por más.