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Dios mío qué pedazo de culo me va a empotrar este diablillo

11:55 720P 7 Gay
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El angelito se dejó caer de espaldas en el sofá con las piernas bien abiertas mostrando ese culito prieto y redondo que tanto me vuelve loco. No pudo resistirse cuando le vi con ese jock ajustado marcando la polla enorme que le colgaba entre las piernas, así que me lancé sobre él sin pensarlo. Le agarré de las caderas con fuerza y le empalé de una sola embestida hasta el fondo, sintiendo cómo su anillo apretaba mi verga como un guante caliente. El muy putito gimió como una perra en celo y se agarró con las uñas a los cojines mientras yo le destrozaba el culo a golpes de cadera, la piel de su trasero palpitando con cada embestida. Le escupí en el agujero para que entrara más fácil y le metí los dedos en la boca para que chupara mientras le llenaba de babas, sus gemidos ahogados en saliva. Cuando se dio la vuelta y se puso en cuatro, con ese lomo fibroso y ese culo que parecía hecho para ser follado, no pude evitar clavárselo hasta el fondo sin piedad. Cada envestida le hacía botar esa carne prieta de forma obscena y el sonido de mis pelotas golpeando contra su piel resonaba por toda la habitación. El angelito se corrió como un loco, mojando las sábanas con su leche espesa mientras le seguía empalando sin compasión, hasta que sentí cómo su agujero se aflojaba y me dejaba correrme dentro de él sin protección. La leche le resbaló por los muslos cuando saqué la polla y le dejé marcado con mi leche caliente, el culo bien abierto y tembloroso. No contento con eso, le di la vuelta y le metí la verga hasta la garganta para que se tragara hasta la última gota de mi corrida, mientras él jadeaba con los ojos llorosos y el semen escurriéndosele por la comisura de los labios. El muy zorrón se dejó hacer todo, gimiendo como una puta en celo y pidiendo más a gritos hasta que por fin lo dejé exhausto, con las piernas temblorosas y el culo enrojecido de tanto golpe. Ahora solo queda ver cómo se limpia los restos de leche de entre las nalgas y se queda mirando la mancha en el sofá con una sonrisa de satisfacción en la cara.

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