El culo perfecto de John Gay te va a dejar loco
Esa tarde en el departamento, te voy a contar cómo John Gay me retó a ver si podía aguantar su ritmo. Ésos ojos verdes desafiándome mientras se bajaba los boxers, mostrando ese culo redondo y firme que te hace salivar. '¿Crees que puedes manejar esto, nena?', me dijo mientras se agachó y me mostró ese agujero rosadito que pedía a gritos ser llenado. Empecé a chuparle esa polla gruesa, sintiendo cómo se ponía dura contra mi lengua, mientras él gemía y me agarraba del pelo, moviendo sus caderas con fuerza. Pero no se trataba solo de chupar, no, él quería más: me tiró en la cama, abrió mis piernas y clavo esa verga hasta las pelotas, hincando cada vez más fuerte, haciendo que el colchón golpeara contra la pared. Sus embestidas eran brutales, cada empujón hacía que mi cuerpo rebotara, y yo no podía evitar gritar mientras él me decía al oído, '¿ya te rindes, puta?'. Sus manos apretaban mis tetas, sus dedos pellizcaban mis pezones, y yo, aunque intentaba resistirme, sabía que estaba perdida. Cuando empezó a follarme más rápido, enterrando esa polla hasta el fondo, sentí cómo su corrida caliente llenaba mi coño, marcándome como si fuera suya. Al terminar, su respiración agitada y mi cuerpo tembloroso eran el único sonido en la habitación, pero lo que más me quedó grabado fue la marca de sus dientes en mi muslo, una señal de que esa revancha sexual no había terminado.