Estudiante asiática acepta leche en su coño mojado
La chica de pelo negro y cuerpo esbelto llevaba días con esa falda corta que se le subía cada vez que se agachaba, pero hoy decidió no ponerse bragas para que él la notara bien al sentarse en su pupitre. El profesor, que llevaba semanas imaginando cómo sería rasgarle la blusa con los dientes mientras le empotraba la polla hasta el fondo, no pudo resistirse cuando ella le susurró 'profesor, deme su leche' mientras se mordía el labio inferior. Con las medias de red bien ajustadas y las tetas pequeñas pero firmes apretadas contra el escritorio, él le levantó la falda de un tirón y le metió dos dedos en el coño empapado para probar lo bien que lo tenía. Ella gimió con voz aguda y le agarró del pelo, empujando su boca contra su cuello mientras él le desabrochaba el cinturón con manos temblorosas. La polla dura como una roca le rozó el muslo antes de que él la empujara contra la pared, levantándole una pierna para clavársela hasta que los muslos le temblaban de lo intensa que era la embestida. Los gemidos resonaban en el aula vacía mientras él le llenaba el coño de semen caliente en cada envite, sintiendo cómo su estrechez lo ordeñaba sin piedad hasta que ella se corrió gritando su nombre y dejó manchas blancas en el pantalón del uniforme. Entre jadeos, le lamió los labios antes de que él se corriera otra vez dentro de su conejito tembloroso, dejando un reguero espeso que resbalaba por sus muslos cuando se dejó caer contra su pecho sudoroso.