Miku Natsukawa cabalga con medias y recibe una crema caliente
La habitación está en penumbra, solo la luz tenue de la lámpara de noche ilumina las medias de encaje que suben por los muslos de Miku Natsukawa, brillantes por la excitación que ya le moja el coño. La agarras por las caderas y sientes cómo se estremece cuando te hundes en su carne apretada, tan mojada que te chupa como una boca hambrienta. Ella gime fuerte, arqueando la espalda mientras te montas con fuerza, pero de pronto se detiene, los ojos muy abiertos: no esperaba que tu polla fuera tan gruesa, tan larga, que le roza el cuello del útero de una estocada. Te mira con sorpresa, los labios entreabiertos, y en vez de retroceder se clava más, gimiendo más alto, como si descubriera un placer que no sabía que existía. Noboru Ohyama no aparta la vista, con el vibrador en la mano, listo para sumarse al juego. Sientes cómo los músculos de Miku se contraen alrededor de tu verga, cómo su coño late con cada embestida, cómo el calor de su cuerpo te quema. Ella se inclina hacia adelante, apretando los pezones contra tu pecho, y te susurra al oído: 'No pares, quiero sentirte correrte dentro'. En más de 27 minutos de escena, la follas sin piedad, sintiendo cómo su cuerpo tiembla, cómo sus uñas se clavan en tu espalda, cómo sus gemidos se vuelven gritos cuando el orgasmo la parte en dos. Justo cuando crees que no puede más, Miku se corre otra vez, apretándote con fuerza, y entonces sientes el chorro caliente de tu leche llenándole el coño, rebosando entre sus labios hinchados.