Fiesta caliente donde todos follan sin parar hasta correrse
La fiesta empezó con unos tragos y risas, pero cuando la música subió y las luces se atenuaron, todo se volvió más intenso. Ella, con su vestido ajustado y el coño ya mojado, se acercó a él y le susurró al oído que quería sentir su polla dura dentro de su culo. Él no se hizo de rogar y la empujó contra la pared, levantándole el vestido para chuparle los pezones mientras ella gemía fuerte. Sus manos bajaron hasta su tanga, que arrancó con un tirón, dejando su coño expuesto y listo para ser penetrado. La empotró con fuerza, metiéndole la polla hasta el fondo mientras ella gritaba de placer. Sus embestidas eran profundas y rápidas, haciendo que su culo rebotara con cada golpe. Ella se agarraba a sus hombros, clavándole las uñas mientras él la follaba sin piedad. El sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación, mezclándose con sus gemidos y jadeos. Cuando ya no pudo aguantar más, él la giró y la puso de rodillas, metiéndole la polla en la boca para que se la chupara mientras él se corría en su cara. Ella tragó cada gota, limpiándole el semen con la lengua antes de que él la volviera a levantar y la follara de nuevo, esta vez hasta que los dos se corrieron juntos, exhaustos y satisfechos.