La estudiante se masturba bajo el pupitre en clase aburrida
La clase era un verdadero coñazo, el profesor hablaba de cosas que nadie entendía y la estudiante no podía concentrarse. Sus dedos se deslizaron bajo el pupitre, acariciando su coño mojado mientras imaginaba que el profesor la miraba. La falda se le subió un poco, dejando ver su tanga negro y las piernas abiertas, lista para tocarse. Con la mano derecha, empezó a frotar su clítoris hinchado, gimiendo en silencio para que nadie la escuchara. La polla imaginaria del profesor la penetraba una y otra vez, llenándola hasta el fondo mientras ella se mordía los labios. El pupitre temblaba ligeramente con cada movimiento de su mano, pero nadie parecía notar nada. Sus tetas se movían bajo el vestido ajustado, los pezones duros como piedras, y el calor le subía por el cuerpo. Cuando sintió que estaba a punto de correrse, apretó las piernas con fuerza y contuvo el gemido, dejando que el orgasmo la recorriera entera. Al terminar, se acomodó la ropa y fingió atención, pero su coño seguía palpitando de deseo.