Luna Medeiros gime como una puta mientras la empotran en una suruba con anal
Ayer en la cocina de su casa, entre platos sucios y el olor a café, Luna Medeiros se dejó llevar por el morbo de que su marido pudiera entrar en cualquier momento. ¿Te gustaría estar en su lugar? Imagina el calor de su culo apretado alrededor de la polla de Meck, cómo gemía bajito para no alertar a los vecinos mientras Rafael le mordía los pezones. La mesa de la cocina temblaba con cada embestida, los platos chocaban, y ella mordía la toalla para ahogar los gritos. El sudor le corría por la espalda cuando se arrodilló para chupar esa verga negra hasta dejarla brillando, sabiendo que si alguien subía las escaleras, los pillaría con las manos en la masa. ¿Crees que se habría detenido? Ni de coña. Cuando por fin se corrió, el semen le resbaló por el mentón y ella solo pudo susurrar: 'Ahora me toca a mí montarte como una perra en celo'