Maddy May devora la polla dura de Nade Nasty
La habitación olía a lencería húmeda y perfumes intensos cuando entré, pero ella ya llevaba horas provocándome. Desde que se puso ese conjunto de encaje negro y me mandó fotos moviendo el culo frente al espejo, supe que esto terminaría así. Al verla de rodillas, con los labios pintados brillantes y las tetas apoyadas en mis muslos, supe que no iba a aguantar. Agarré su pelo corto y le empecé a follar la boca de una vez, sintiendo cómo mi verga gruesa le rozaba la garganta mientras ella gemía con saliva corriéndole por la barbilla. Me encantaba cómo me miraba con los ojos empañados, tragando cada gota de líquido que le escupía en la lengua antes de seguir chupando. Cuando metí los dedos en su coño peludo, ya estaba empapada, jadeando mientras se masturbaba con la otra mano. Entonces le agarré la cabeza y le clavé la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo sus labios se estiraban alrededor del tronco mientras se ahogaba con mi verga. Lo peor fue verla lamerme los huevos con el piercing en la lengua, haciendo que me corriera en su cara sin poder aguantar más. Cuando terminé, su mejilla tenía una mancha blanca que se mezclaba con el maquillaje corrido.