Mamá exótica se deja empotrar como una puta en el sofá
La mamá de pelo largo y piel morena llegó del trabajo con el traje ajustado marcado por el sudor de todo el día, pero esa blusa transparente que usaba bajo la chaqueta dejaba ver unos pezones duros que no dejaban dudas de lo cachonda que estaba. Él, con una polla gruesa que le colgaba pesada entre las piernas, no pudo resistirse cuando ella se sentó en el sofá y se quitó el sujetador de encaje dejando al aire unas tetas pequeñas pero firmes, con los pezones erizados y brillosos por la leche que empezaba a gotearle. Sin perder ni un segundo, él le arrancó el tanga rosa empapado del coño y le metió dos dedos hasta el fondo mientras ella gemía como una zorra en celo, mordiéndose el labio inferior y arqueando la espalda. La mamá, sin pensarlo dos veces, se puso a cuatro patas sobre el cojín del sofá y le ofreció el culo bien abierto, ese culito prieto que temblaba de ganas de que se lo partieran en dos. Él no pudo aguantarse más: escupió en su agujero mojado y le metió la polla de un golpe seco, sintiendo cómo el coño caliente y baboso la abrazaba hasta el fondo mientras ella aullaba de placer y le clavaba las uñas en el sofá. Cada embestida hacía que sus tetas pequeñas rebotaran como gelatina y su coño chorreante dejara charcos en la tela del mueble, pero a ella no le importaba nada, solo quería que le metiera hasta la garganta ese tronco que le quemaba las entrañas. Cuando él le agarró de las caderas y empezó a empotrarla como un animal, ella se corrió gritando obscenidades y rociando el sofá con un chorro de leche espesa que le resbalaba por los muslos, pero él no se detuvo ahí: la levantó como si no pesara nada, la giró boca arriba y le metió la polla otra vez hasta el fondo mientras ella le suplicaba que no parara de llenarle el coño de leche caliente. La última corrida fue tan intensa que hasta él perdió el equilibrio y los dos terminaron rodando por el suelo en medio de gemidos, babas y tetas rebotando, con el sofá convertido en un charco de fluidos y la mamá exhausta pero más satisfecha que nunca.