Puta blanca se empala con verga negra bestial
Esa morena de curvas explosivas llevaba horas mordisqueando el labio inferior mientras sus ojos verdes no podían apartarse del tremendo tronco negro que le colgaba entre las piernas. Él, con los músculos marcados y tatuajes que parecían moverse al ritmo de cada respiración, le agarró el culo prieto con ambas manos y le escupió en el agujero para que su coño mojado brillara bajo la luz del móvil. Ella gimió fuerte cuando la polla gruesa le rozó los labios vaginales, pero no tardó en empujarla hacia atrás hasta que la punta negra le abrió el culo como si fuera mantequilla. La morena soltó un aullido cuando el negro le clavó los dedos en las caderas y empezó a empotrarla sin piedad, metiéndosela hasta la garganta cada vez que le embestía el culo desde atrás. El sonido de los choques húmedos entre carne y carne se mezclaba con los gemidos ahogados de ella y los gruñidos graves de él, que le lamía el cuello mientras le susurraba obscenidades al oído. La blanca se corrió primero, empapando las sábanas con un charco de jugos mientras el negro le apretaba las tetas desde atrás y no dejaba de machacarle el culo con su verga monstruosa. Cuando él sintió que se le ponía la piel de gallina, le dio la vuelta sin sacársela y se la metió por la boca hasta que ella no pudo respirar, con los ojos llorosos por la intensidad. Él aceleró el ritmo, metiéndosela cada vez más hondo en la garganta mientras le agarraba la cabeza para que no se moviera, y ella tragó toda su leche espesa hasta dejarle la polla reluciente y el coño completamente empalado. El negro se corrió dentro de su culo estrecho mientras ella se deshacía en espasmos, con las uñas clavadas en sus muslos y el cuerpo temblando de placer. La escena terminó con ella tirada en el suelo, jadeando y con las piernas abiertas mostrando el culo bien usado y lleno de leche negra que goteaba sin parar.