Mi esposa se pone lingerie y me pide que la folle duro
Mi esposa se puso ese conjunto de encaje negro que tanto me excita, con las tetas bien apretadas y el culo respingón asomando por debajo de la tela transparente. Desde que lo vio en la tienda, supe que lo usaría para provocarme, y hoy no falló: apenas entró al cuarto, se arrodilló frente a mí, me bajó los pantalones y empezó a chuparme la polla con esa boca caliente que sabe cómo volverme loco. Le agarré el pelo mientras gemía, sintiendo cómo sus labios apretaban mi verga hasta el fondo, pero ella no se conformó y me empujó hacia la cama, subiéndose encima con el coño bien mojado, frotándose contra mi polla dura hasta que no aguanto más y la empotrè contra el colchón. La penetré con fuerza, sintiendo cómo sus paredes apretaban mi verga mientras gritaba '¡Más duro, cabrón!' y yo le daba nalgadas en ese culo perfecto. El sonido de su carne chocando contra la mía llenaba la habitación, y cuando ya no pude aguantar más, me corrí dentro de ella, llenándola con mi leche caliente mientras ella seguía gimiendo como una puta en celo. Después, exhaustos, nos quedamos abrazados, sabiendo que esto no sería la última vez que su lingerie nos llevaría a esto.