Rubia con curvas se hace un striptease en su oficina
La morena de gafas y tatuajes no podía quitarle las manos de encima a su vibrador mientras grababa para su amiga, pero cuando la cámara se encendió del todo se le fue la cabeza y empezó a mover ese culazo redondo como una diosa del porno casero. Con las medias de red y el piercing en el pezón brillando bajo la luz de la oficina, se quitó la falda ajustada dejando ver ese coño depilado con forma de corazón y unas tetas naturales pero perfectas, tan grandes que hasta se le caían un poco al agacharse para abrir las piernas sobre la silla de oficina. Se pasó la lengua por los labios pintados de rojo mientras gemía fuerte, metiéndose el vibrador de doble penetración hasta las pelotas y frotando el clítoris con los dedos hasta que el jugo le empezó a salir a chorros, salpicando el mueble y empapándole el tanga mientras gritaba que no se podía aguantar. La muy puta se retorció de placer al sentir cómo el vibrador le llegaba hasta el fondo, haciendo que las tetas le temblaran con cada embestida y que esos ojos avellana se le pusieran vidriosos mientras se corría como una loca, dejando la silla llena de sus propios fluidos y el escritorio manchado con un charco de su jugo. Entre gemidos y suspiros, se quitó las gafas y se las puso entre los dientes mientras se bajaba el sujetador para dejar esas tetas al aire, pellizcándose los pezones duros como piedras mientras se masturbaba con los dedos índice y corazón, metiéndoselos hasta el fondo y sacándolos empapados para luego chupárselos y saborear su propio sabor a coño mojado. La rubia con curvas no paraba de gemir, suplicando que la penetraran más fuerte, pero como no había nadie más en la oficina tuvo que conformarse con el vibrador hasta que otro espasmo le recorrió el cuerpo y otro chorro de jugo le salpicó la cara y el pecho, dejándola tirada en la silla con las piernas temblorosas y el coño palpitando como si aún tuviera algo dentro. La cámara siguió grabando mientras se limpiaba el jugo de los muslos con el dorso de la mano y se reía con voz ronca, diciendo que esa era la mejor masturbación de su vida, pero que la próxima vez se grabaría con alguien para poder empotrarla bien fuerte hasta que se le salieran los sesos por la boca.