La baddie sedienta se deja empotrar con su culo grueso
La muy puta llevaba días moviendo ese culo redondo cada vez que él pasaba por el pasillo, mostrando bien ese tanga ajustado que apenas cubría su coño mojado. Un día, no aguantó más y lo agarró de la polla, gimiendo 'Fóllame duro, cabrón, quiero sentir esa verga gruesa en mi culo'. Él no se hizo rogar y la puso en cuatro patas sobre la cama, separándole las nalgas para ver su agujerito apretado antes de meterla hasta el fondo. La baddie gritaba como una loca mientras él le embestía con fuerza, sintiendo cómo su polla entraba y salía de ese culo caliente y húmedo. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y ella no paraba de gemir 'Más, dame más, cabrón, hazme correrme'. Él le agarró el pelo y la penetró más profundo, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de su verga. La muy puta empezó a chuparse los dedos mientras él le clavaba la polla, gimiendo como una perra en celo. Cuando ya no pudo aguantar más, se corrió dentro de su culo, llenándola de leche caliente mientras ella gritaba de placer. Al final, los dos quedaron tirados en la cama, sudados y satisfechos, con su culo grueso todavía temblando de excitación.