Sakazuki y Carla se follan como locos en un dormitorio animado
Sakazuki no podía resistirse a la tentación de Carla, con ese cuerpo voluptuoso y ese par de tetas perfectas que se marcaban bajo el uniforme ajustado. Cada vez que se cruzaban en el instituto, él sentía cómo su polla se endurecía al verla, cómo el calor le subía por el cuerpo al imaginar su coño apretado alrededor de su verga. Un día, aprovechando que el salón de clases estaba vacío, Sakazuki la arrinconó contra la pared, sus manos recorriendo ese culo respingón que tanto lo volvía loco. Carla, con un gemido ahogado, le bajó la cremallera del pantalón y sacó su polla palpitante, chupándola con esa boca húmeda que lo hacía enloquecer. Él la levantó en el aire, embistiéndola con fuerza mientras ella le clavaba las uñas en la espalda, sus tetas rebotando con cada empujón. El sonido de sus cuerpos chocando llenó el aire, los gemidos de Carla se volvieron más intensos cuando él le metió los dedos en el coño, masturbándola al ritmo de sus embestidas. La sensación de su verga dura penetrando ese coño mojado era adictiva, y cuando Sakazuki sintió cómo Carla se corría, apretándolo con sus paredes vaginales, no pudo resistirse más. Con un gruñido, se dejó ir, vaciándose dentro de ella mientras ella jadeaba, su cuerpo temblando de placer. Se quedaron así un momento, sudorosos y saciados, sabiendo que esto no sería lo último.