Toma toda mi leche caliente, macho cachondo
La polla gruesa y palpitante de él ya está a punto de reventar entre sus dedos cuando ella se acerca con los labios entreabiertos y la lengua lista para tragar cada gota espesa que salga disparada. Él gruñe de placer al sentir el aliento caliente sobre su glande hinchado, los ojos vidriosos mientras acaricia con los nudillos el muslo musculoso del tipo que lleva horas sudando bajo el sol de la playa. Ella se arrodilla sin perder ni un segundo, los pechos pesados balanceándose al moverse, y al primer lametón sobre la punta sensible de su verga la voz de él se quiebra en un gemido ronco que resuena en el cuarto. No hay tiempo para juegos, solo para que ella se la meta hasta la garganta con una sonrisa perversa, chupando con fuerza mientras sus dedos se clavan en las nalgas duras del macho que no para de empujar contra su boca. Él le agarra la cabeza con ambas manos y la empotra sin piedad, cada embestida haciendo que sus tetas reboten mientras los sonidos húmedos de su boca chupando se mezclan con los gruñidos primitivos que escapan de su pecho. Cuando siente que el orgasmo está a punto de estallar, ella se aparta un segundo para escupirle en la polla palpitante y masturbarlo con movimientos bruscos, los dedos resbaladizos por la saliva espesa que ya le cubre toda la verga. Él no aguanta más y con un rugido animal le agarra la nuca y se corre en su cara, chorros blancos y calientes salpicando su frente, mejillas y labios entreabiertos mientras ella lame cada gota con avidez, los ojos brillantes de lujuria al sentir el sabor salado y potente de su leche. Él se deja caer contra la pared, jadeando, mientras ella se limpia los restos con la punta de la lengua y se masturba rápido con los dedos empapados de su propio jugo, gimiendo al correrse sobre su vientre plano y musculoso. Antes de que termine, él ya la levanta por las caderas y la empuja contra el espejo, embistiéndola por detrás mientras sus cuerpos chocan con fuerza, el sonido de las pieles mojadas y los gritos roncos llenando el espacio hasta que ambos explotan en un orgasmo que los deja temblando y sudorosos sobre el suelo frío del vestuario.