Me estoy dando gusto con una polla negra enorme
Aproveché que su marido estaba fuera y me la llevé a la cama para darle lo que tanto deseaba. La muy puta me miró con esos ojos de perra en celo mientras yo le metía la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su coño apretado se adaptaba a mi verga negra. Ella gemía como una loca, agarrándose a las sábanas mientras yo la embestía sin piedad, sintiendo cómo sus uñas se clavaban en mi espalda. Le dije que esto era por su marido, que ahora sabía lo que era una polla de verdad. Ella solo podía gemir más fuerte, pidiendo más, mientras yo la penetraba con furia, sintiendo cómo su cuerpo temblaba bajo el mío. En más de 19 minutos, la hice correrse tres veces, dejándola empapada y temblando. Al final, mientras me corría en su cara, ella solo pensaba en cómo su marido nunca la había hecho sentir así.