Amiga dominatrix empotra con strapon mientras su esclava gime de placer
El sonido del cinturón golpeando contra mi polla de goma me ponía más duro que a ella, aunque sabía que esto estaba mal, que no debía follármela así, con Cayla Lyons riéndose de mi vergüenza mientras me arrodillaba frente a su strapon. Su cuerpo perfecto brillaba de sudor, los pezones duros como piedras, el coño ya mojado antes de que ni siquiera me tocara, y cuando me empujó contra el sofá, no pude evitar gemir como una perra en celo. Sus dedos me apretaban el cuello mientras me obligaba a chupar sus tetas, mordiéndome los labios cuando intentaba resistirme, pero mi polla de juguete ya estaba dentro de ella, entrando y saliendo con un sonido obsceno que hacía vibrar las paredes. Ornella Morgan me miraba con esos ojos de puta que me decían que esto estaba mal, pero que no pararía hasta correrme sobre su cara, y cuando por fin lo hice, su boca se llenó de mi leche espesa mientras ella se reía de mi debilidad. Lo peor fue cuando Cayla Lyons se quitó el strapon y me dejó ver su coño chorreando, sabiendo que nunca podría follármela a mí como yo me la había follado a ella.