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Policía mala le mete mano a la rebelde caliente

23:40 720P 8 Bdsm
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Estúdio DoctorTampa

La chica de pelo negro y piel pálida llegó a la celda con esa actitud de 'no me toques' que tanto enciende a los guardias, pero su coño empapado ya delataba lo que realmente quería. El poli de guantes de látex la agarró del cuello con fuerza mientras le susurraba al oído que se iba a enterar de quién manda aquí, pero sus dedos resbaladizos ya le recorrían los muslos desnudos hasta encontrar el vello rasurado de su conejita. Ella intentó resistirse con gritos y forcejeos, pero cada jalón de su pelo largo solo hacía que sus tetas naturales rebotaran bajo la blusa ajustada, y su culo bien formado se apretaba contra el frío metal de la camilla médica. El tipo le arrancó la falda de un tirón y le clavó los dedos en el culo mientras le ordenaba que se abriera de piernas, descubriendo así su coño sin pelo que ya goteaba sin control. Con un empujón brutal la tumbó boca abajo y le escupió en el culo mientras le bajaba los pantis de red, dejando al descubierto su raja húmeda y palpitante. La muy zorra empezó a gemir como una perra en celo cuando él le metió dos dedos gruesos en el coño hasta el fondo, sintiendo cómo sus paredes se contraían como locas alrededor de ellos, pero no era suficiente: necesitaba más. El poli se bajó los pantalones y sacó su verga dura como una roca, tan gruesa que la pobre chica ni siquiera pudo cerrar la boca cuando se la clavó de una sola estocada, empotrándola contra la camilla con embestidas que le sacudían las tetas y le dejaban el culo rojo de los golpes. Ella chillaba cada vez que su polla le llegaba al fondo del útero, pero sus gritos se convirtieron en sollozos de placer cuando él le agarró las caderas y la embistió como un animal, haciendo que su coño chorreante recibiera cada centímetro de carne palpitante hasta que ambos estallaron en un orgasmo violento que dejó a la pálida piel de ella marcada con huellas de dedos, semen y sudor. Cuando el poli se retiró, ella quedó tirada en el suelo con las piernas temblorosas, el coño lleno de leche espesa y una sonrisa de satisfacción en la cara, sabiendo que había sido follada como la putita que siempre quiso ser.

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