Nicole Sage chupa y cabalga pollón enorme en duro
Nicole Sage ya venía con ganas de que le partieran el coño desde que vio esa verga británica que se le clavaba en la garganta sin piedad. Se humedeció toda al sentir cómo su lengua gruesa le recorría el paladar mientras le sujetaba la nuca con fuerza, ahogándola sin remordimientos. La muy zorra gemía con los ojos llorosos mientras tragaba hasta el fondo de la garganta, sintiendo cómo el glande le golpeaba el velo del paladar. Le encantaba el sabor salado de esa carne palpitante que le llenaba la boca hasta ahogarla, pero no le importaba, solo quería que le empotrara el coño con saña. Cuando la soltó, jadeante, se lanzó sobre la cama con las piernas abiertas y le gritó que le partiera el culo sin piedad. Él no necesitó más órdenes: la agarró de las caderas con las manos como tenazas y la embistió hasta hacerla gritar como puta en celo. Nicole se retorcía debajo de él, sintiendo cada centímetro de esa verga monstruosa que le abría el coño como si fuera papel, mientras los jugos le resbalaban por las nalgas. Él le azotaba las tetas duras con cada empujón, haciendo que los pezones rosados se le pusieran duros como piedras. Ella le suplicaba que no parara, que la dejara correrse encima de esa polla que le llegaba hasta las entrañas. Cuando sintió que los primeros espasmos le recorrían el vientre, él la volteó boca abajo y la penetró con furia desde atrás, agarrándole el pelo para que no pudiera escapar de sus embestidas brutales. Nicole gritaba cada vez que la verga le llegaba hasta el útero, sintiendo cómo el semen caliente le inundaba el coño en oleadas mientras se corría como una perra en celo, empapando las sábanas de sus fluidos. Al final, los dos quedaron tirados en la cama, sudorosos y exhaustos, con las carnes brillantes y el aliento entrecortado.