Alexandra Wildd se traga la verga y le da un footjob que termina en corrida en sus pies
Lewis Wildd tenía una polla que no me esperaba: gruesa, venosa y tan dura que al primer contacto me hizo gemir sin poder controlarme. Cuando me arrodillé para chupársela, noté cómo se le hinchaba más al sentir mi lengua recorriéndole el tronco, y al meterla entera de golpe, el sonido de mi garganta ahogándose lo volvió loco. Pero lo que nadie imaginaba era que al empezar a follarme con los pies, mi coño comenzó a chorrear sin parar, y cada vez que Lewis me embestía con sus botas, el líquido salía a chorros, empapando el suelo y sus zapatos. Él no podía creer lo mojada que estaba, y cuando me ordenó que le escupiera en los pies antes de correrse, el chorro de leche caliente me cubrió los dedos y el tobillo, dejando marcas blancas en mi piel. El descubrimiento de que podía squirtear con solo un poco de presión en el clítoris lo volvió más salvaje, y al final, mientras me ahogaba con su polla hasta sentir el cuello del útero, Lewis me llenó la boca con su leche espesa, y yo la tragué toda, saboreando su gusto salado mientras mi coño seguía temblando de placer.