Zapatillas blancas nuevas para mi sesión de ejercicio caliente
Las zapatillas nuevas brillaban bajo la luz del gimnasio mientras él se estiraba, sintiendo cómo la tela fresca rozaba sus tobillos mientras miraba de reojo a la rubia sudorosa en la máquina de cardio. Ella notó su mirada y, con una sonrisa pícara, se mordió el labio mientras ajustaba el ritmo, haciendo que sus tetas rebotaran bajo el top ajustado. No pudo resistirse, se acercó y le susurró al oído: '¿Te gustaría ver lo que hay debajo de este short?' antes de bajar la mano y rozar su coño ya mojado. Él gruñó, sintiendo cómo su polla se ponía dura al instante, y sin pensarlo dos veces la empujó contra la pared, levantando su pierna para meter la mano entre sus muslos. Ella gimió fuerte cuando sus dedos encontraron su clítoris hinchado, arqueando la espalda mientras él le arrancaba el short con un tirón brusco. Su culo perfecto quedó al aire, y él no perdió tiempo en empotrársela con fuerza, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía por completo. Las embestidas eran brutales, cada golpe haciendo que sus tetas saltaran mientras ella gritaba su nombre, pidiendo más. El sudor corría por sus cuerpos, mezclándose con los gemidos y el sonido de la piel chocando contra la piel. Cuando ya no pudo aguantar más, él sacó su polla enorme y se corrió sobre su culo, marcando cada centímetro con su leche caliente. Ella se derritió, sintiendo cómo su cuerpo temblaba de placer, sabiendo que esas zapatillas blancas nunca volverían a ser las mismas.