Dylan Tides me volvió loco con su verga y su culo estrecho
La habitación estaba empapada en sudor, el olor a sexo se mezclaba con el sonido de la piel golpeando contra piel. Dylan Tides llevaba días provocándome, mandándome fotos de su culo apretado, rozándose contra mí con cualquier excusa, y yo ya no aguantaba más. Cuando por fin nos metimos en la cama, supe que no habría vuelta atrás. Su polla ya estaba dura, goteando, y su culo se veía tan apretado que me moría por reventarlo. Lo empujé contra el colchón, le separé las nalgas con mis manos y le escupí en el ano antes de empalarlo de una sola embestida. Gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras yo lo penetraba con fuerza, sintiendo cómo su culo me apretaba como un guante. Cada vez que le metía la polla hasta las pelotas, Dylan gemía más fuerte, arañando las sábanas. Le agarré el pelo con una mano, tirando de él hacia atrás para que arqueara más la espalda, y con la otra le agarraba la verga, masturbándolo al ritmo de mis embestidas. Sentía cómo su culo se contraía alrededor de mi polla, como si no quisiera que me saliera. Cuando ya no pude aguantar más, me corrí dentro de él, llenándole el culo con mi leche mientras Dylan se retorcía de placer. Fue una follada salvaje, brutal, y maldita sea si no quiero repetirla.