Angelika Suarez se vuelve loca con su coño mojado y un juguete enorme
¡Dios, esto es más grande de lo que imaginaba! — grité cuando vi el tamaño del juguete que acababa de sacar del cajón. Mi coño ya estaba latiendo de solo pensarlo, pero cuando lo sentí rozar mis labios, supe que no habría vuelta atrás. Me recosté en la cama, separando las piernas para que Angelika Suarez pudiera ver cada detalle de mi cuerpo tembloroso. El juguete era enorme, casi obsceno, y cuando lo empujé contra mi entrada, sentí cómo mi carne se abría para recibirlo. ¡Joder, qué placer! Cada centímetro que entraba me hacía gemir más fuerte, hasta que lo tuve enterrado hasta las pelotas. Pero no me conformé con eso: quería más. Agarré otro juguete, más pequeño pero igual de perverso, y lo llevé hasta mi culo, que ya estaba palpitando de anticipación. Lo lubricé bien y lo introduje poco a poco, sintiendo cómo mi ano se ajustaba a su grosor. En más de 11 minutos de escena, no paré de moverme, de retorcerme, de gritar. Cada embestida me acercaba más al orgasmo, hasta que el primero me sacudió entera, dejando mi coño temblando y mi cuerpo cubierto de sudor. Cuando terminé, el juguete quedó tirado en el suelo, manchado con mis fluidos, mientras yo me derrumbaba en la cama, completamente satisfecha.