Dhi hotwife domina a amigos del corno mientras el mira
No podía sacarme de la cabeza la mirada de rabia de Dom Cuckold cuando le dije que MatheusKiss venía de visita. Sabía que le dolería verme con otro, pero eso solo me ponía más mojada. Mi coño ya palpaba la lencería ajustada, el tatuaje brillando bajo la luz mientras me movía frente a ellos, sabiendo que cada movimiento era un golpe a su ego. Matheus no perdía tiempo, sus manos me agarraron el culo redondo, empujándome contra él mientras su polla dura rozaba mi sexo ya chorreando. Gemí fuerte, dejando claro que esto no era un juego, sino mi venganza. Dom estaba atado a su silla, viendo cómo otro le arrebataba lo que él creía suyo, y eso me encendía más. En más de 22 minutos, Matheus me empotró desde atrás, sus embestidas profundas haciendo que mis tetas rebotaran mientras yo gritaba, sintiendo cada centímetro de su verga entrando hasta hacerme tocar el cuello del útero. El sonido de nuestra piel chocando llenaba el aire, y Dom solo podía tragarse su humillación mientras yo me corría una y otra vez, suplicando más. Al final, cuando Matheus se vino dentro de mí, con mi jugo mezclándose con su leche espesa, miré a Dom directamente a los ojos: ahí estaba la prueba de que yo mandaba, y él ya no podía hacer nada.