Harveyxbush y yo en un doggy estilo prohibido tras las cámaras
Estoy arrodillada en la cama, el aceite resbalando por mi culo mientras Harveyxbush me agarra las caderas con fuerza. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos grabarlo así, pero su polla ya estaba dentro de mí, empujando con cada gemido que me arrancaba. Mi coño ardía, mojado hasta el cuello del útero, y cada vez que me penetraba de golpe, el colchón se movía bajo nosotros. Las luces de la habitación brillaban sobre mi piel sudorosa, marcando cada curva de mi cuerpo mientras él me empotraba sin piedad. No podía evitar gritar, el placer mezclándose con esa culpa que me volvía más loca. Sus manos apretaban mis tetas, grandes y pesadas, mientras yo empujaba hacia atrás para sentirlo más adentro. El sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba el aire, y cada vez que me corría, él aceleraba, como si quisiera castigarme por disfrutarlo tanto. Al final, cuando ya no podía más, me derrumbé sobre la cama, sintiendo su leche caliente dentro de mí. Pero lo que más me quemaba era pensar en que esto no debería haber pasado, y que, sin embargo, lo volvería a hacer en un instante.