La ladrona de lentes se lleva una polla bien dura en el culo
El sonido de los lentes rompiéndose en el suelo me hizo voltear, pero no fue el cristal lo que me dejó con la boca abierta: era el culo apretado de esta morena, temblando mientras se agachaba para recoger los pedazos. ¿Te imaginas el susto que se llevó cuando le agarré la cintura y le susurré al oído que su castigo sería mucho más intenso que una multa? Al principio se resistió, pero cuando le metí dos dedos en el coño ya mojado, gimió tan fuerte que tuve que taparle la boca con mi mano. Le bajé los jeans y le vi el culo perfecto, rosado y virgen de polla, y no pude evitar reírme cuando me miró con esos ojos de puta asustada. 'Te voy a romper el culo hasta que no puedas sentarte', le dije mientras le escupía en el agujero y le metía la punta de mi verga gruesa. Al principio le dolió, pero cuando empecé a moverme de adelante hacia atrás, sintiendo cómo su culo se adaptaba a mi polla, empezó a gemir como una perra en celo. 'Más duro', me rogó, y no me hice esperar: le agarré las caderas y la empotré contra la pared, metiéndosela hasta que sus muslos temblaban y sus gritos rebotaban en las paredes. Cuando me corrí dentro de ella, llenándole el culo de leche caliente, se quedó quieta un momento, como si no pudiera creer lo que acababa de pasar. Pero lo que más me gustó fue ver la cara de sorpresa del guardia que pasó por ahí justo cuando saqué mi polla de su culo, todavía goteando de lo mojada que estaba. Se quedó paralizado, con los ojos bien abiertos, mientras ella se limpiaba la boca con el dorso de la mano y me miraba con una sonrisa de puta satisfecha.