Nick Fitt domina a Ian Holms con su polla enorme y lo deja humillado
El olor a sudor y lujuria impregnaba la habitación cuando Nick Fitt entró con esa mirada de depredador que siempre ponía a Ian Holms en tensión. Llevaban días jugando al gato y al ratón, miradas furtivas en el gimnasio, comentarios cargados de doble sentido que dejaban a Ian con el culo apretado de anticipación. Cuando por fin cerraron la puerta, no hubo palabras, solo el crujido de la cama al caer Ian de rodillas, con la boca abierta y los ojos clavados en la polla gruesa de Nick, ya dura y lista para humillarlo. Nick no perdió tiempo: agarró su pelo oscuro y lo empujó hasta el fondo, haciendo que Ian se atragantara con cada embestida, los gemidos ahogados por la carne que le llenaba la garganta. El sonido de saliva y jadeos resonaba en la habitación mientras Nick lo usaba como un juguete, disfrutando del contraste entre su piel suave y los músculos tensos de Ian, que temblaba con cada movimiento. Cuando Nick decidió cambiar de juego, lo giró sin piedad y le separó las nalgas con las manos, mostrando el culo depilado y listo para ser penetrado. Ian gimió al sentir los dedos gruesos de Nick abriéndolo, preparándolo para lo que vendría: la polla enorme entrando de una estocada, sin dejar espacio para nada más que dolor y placer. Nick lo empotró contra el colchón, marcando el ritmo con embestidas profundas que hacían crujir la madera de la cama, mientras Ian se aferraba a las sábanas, los ojos vidriosos y la boca abierta en un grito mudo. Cuando Nick por fin se corrió, lo hizo dentro, llenando a Ian hasta que el semen empezó a gotear entre sus piernas, dejando claro quién había ganado esa batalla. La próxima vez, Ian sabrá que no hay escapatoria: Nick volverá por más, y esta vez no será tan suave.