Madrugada salvaje: le destrozan el culo a las 6am
La puta madrugadora no pudo resistirse cuando él entró en su habitación con la polla ya dura como una roca. Ella gimió fuerte al sentir sus manos agarrándole las nalgas, apretando su culo redondo y suave mientras él le arrancaba el short de dormir con un tirón brusco. La muy zorra se dejó caer de rodillas, chupando esa verga gruesa con ansias, sus labios carnosos tragándose cada centímetro hasta el fondo. Él la levantó de golpe, empotrándola contra la pared con embestidas brutales que la hacían gritar de placer. Su coño estaba chorreando, empapando la polla que entraba y salía con fuerza, golpeando justo donde más lo necesitaba. Las nalgas le ardían con cada azote, la piel enrojecida por los dedos que la apretaban sin piedad. Cuando él le dio la vuelta, metiéndole la polla hasta el fondo por detrás, ella no pudo evitar correrse, sus jugos cayendo en cascada mientras él seguía follándola como un animal. Al final, le llenó el culo de leche caliente, dejando su verga bien dura hasta que ella se derrumbó exhausta en la cama.