Nuevas modelos muestran su coño bien mojado
Las recién llegadas se desnudaron sin pudor bajo los flashes de la cámara, dejando al descubierto sus curvas bien marcadas y sus bocas brillantes de carmín. Él no pudo resistirse cuando la primera se le acercó con los muslos empapados, oliendo a sexo puro y a lubricante barato, y le agarró la polla dura como una piedra entre sus dedos temblorosos. Las tetas de ella rebotaban salvajes mientras él la empotraba contra la pared del estudio, escuchando cómo su coño chorreante hacía squish cada vez que la penetraba hasta el fondo. La segunda no se quedó atrás: se arrodilló en el suelo frío con una sonrisa perversa y se tragó su verga entera sin aviso, ahogando gemidos entre sus propias babas mientras sus cojones golpeaban contra su barbilla. Los sonidos de piel contra piel resonaban en el cuarto, mezclados con los gritos ahogados de las chicas pidiendo más, más profundo, más fuerte. Una tercera se subió encima de él a horcajadas, moviendo la cadera como una posesiva, sintiendo cómo su polla se hinchaba cada vez que rozaba su punto más sensible. Las corridas empezaban a mancharle los muslos, dejando marcas blancas y pegajosas que él no se molestó en limpiar. Entre risas, lamidas y empujones, las tres se turnaban para ordeñarle la verga hasta dejarlo tieso de nuevo, con los ojos inyectados en lujuria y los labios hinchados de tanto morderse. Al final, todas terminaron con el coño abierto, los labios hinchados y las piernas temblorosas, mientras él se corría una y otra vez sobre sus tetas, cubriéndolas con chorros calientes que ellas se frotaban entre los dedos antes de llevarse a la boca para saborear su propia leche.