Tres cuerpos, una polla monstruosa y un reto anal que no olvidaré
—¿Crees que puedes aguantar lo que te vamos a dar, macho?— me desafió Alice Flore mientras Nicole Murkovski se reía, ajustando su tanga negro sobre ese culo redondo y perfecto. Yo ya tenía la polla dura como una roca, imaginando cómo esas dos putas me harían sudar. No era un trío cualquiera: era un duelo, una prueba para ver quién se rendía primero. Alice se arrodilló primero, chupándome con esa boca experta, tragando hasta el fondo mientras Nicole se inclinaba sobre el sofá, ofreciéndome ese culito apretado que pedía a gritos ser destrozado. La penetré de una estocada, sintiendo cómo su agujero se abría como un guante ajustado, y ella gemía como una perra en celo. Alice no se quedó atrás: se sentó sobre mi cara, frotando su coño mojado contra mi boca mientras yo le devoraba el clítoris. El olor a sexo y sudor llenaba el aire, y cada embestida me acercaba más al límite. Nicole empezó a gritar cuando le metí los dedos en el culo, preparándola para la crema que le esperaba. Cuando por fin me corrí dentro de ella, su agujero se quedó abierto como un cráter, goteando mi leche espesa. Alice se acercó para lamerlo todo, limpiando cada gota como una puta hambrienta. Al final, solo quedó el tanga de Nicole en el suelo, manchado de mi semen y de su excitación.