Andr Miilk empotra a Deividfortunato con su polla de 22 cm
—'No deberíamos hacer esto aquí'— susurró Deividfortunato, pero ya sentía la mano de Andr Miilk apretándole el culo mientras lo empujaba contra la pared del spa. El calor del vapor mezclado con el olor a gel de masaje lo tenía al borde, y cuando Andr le bajó el pantalón de un tirón, no pudo evitar gemir al sentir esa verga gruesa rozándole el agujero. 'Cállate, puta, que te va a encantar'— gruñó Andr mientras escupía en su mano y lubricaba esa polla monstruosa antes de clavársela de una estocada. Deividfortunato gritó ahogado, sintiendo cómo cada centímetro de esos 22 cm lo partía en dos, pero no quería que parara. El sonido de sus caderas chocando resonaba en el cuarto vacío, y Andr lo agarraba de las nalgas para hundirse más, hasta que los dedos se le enterraban en la carne. 'Te gusta, ¿verdad? Sabía que eras un puto vicioso'— le escupió Andr al oído mientras le mordía el lóbulo. Deividfortunato solo podía asentir, con la boca abierta y los ojos vidriosos, sintiendo cómo esa verga lo taladraba sin piedad. El sudor le corría por la espalda, y cada embestida lo acercaba más al límite. 'Córrete dentro, cabrón'— logró balbucear, y Andr no necesitó que se lo pidieran dos veces. Con un gruñido animal, se enterró hasta las pelotas y soltó un chorro caliente que lo hizo temblar. '¡Joder, qué bueno!'— gritó Deividfortunato, sintiendo cómo la leche le llenaba el culo mientras Andr seguía bombeando hasta dejarlo vacío. Pero justo cuando creías que ya no había más, Andr le dio una última estocada brutal, haciendo que Deividfortunato se corriera sin tocarse, con los músculos tensos y el cuerpo convulsionando de placer.