Azzy Star se deja empotrar sin piedad en hotel sucio
Azzy Star llegó al hotel con ese vestido ajustado que le marcaba cada curva del culo y los pechos, balanceándose como una zorra en celo mientras el recepcionista no podía apartar la mirada de su escote sudado. En cuanto cerró la puerta del cuarto entre besos desesperados y manos que le arrancaban la ropa interior, él ya le tenía las tetas apretadas contra su boca, chupándole los pezones duros mientras ella gemía con voz de puta necesitada. La primera embestida fue brutal: polla bien gorda metida hasta el fondo de su coño empapado, gritando de placer al sentir cómo le llenaba las entrañas hasta hacerle arquear la espalda. Cambió a perrito, levantándole el culo para que botara su culo redondo y firme contra su verga, cada cachetada del choque entre carne mojada resonando en el espejo empañado del baño. Azzy no paraba de babearle los huevos mientras él le metía los dedos en la boca, obligándola a chuparlos con saliva espesa antes de que le escupiera en el culo y se lo empalara sin compasión, sintiendo cómo se le abría el esfínter al ritmo de sus gemidos ahogados. Entre lametones al capullo y bofetadas en las nalgas, la puso boca arriba en la cama sin avisar, cabalgándola con fuerza salvaje mientras le mordisqueaba los labios hinchados y le tiraba del pelo hasta hacerle lloriquear. La corrida llegó cuando él le llenó la garganta con chorros gruesos de leche caliente, obligándola a tragárselo todo mientras se corría dentro de ella, empapándole el coño hasta dejarlo chorreante y resbaladizo. Azzy quedó tirada en la cama, con las piernas abiertas mostrando el coño abierto y los muslos temblorosos, mientras él le susurraba al oído lo puta que era y lo bien que lo había dejado, dejando el cuarto hecho un desastre con condones usados y sábanas sucias de sudor y flujo.