Culito apretado de la Novinha Insaciavel lleno de polla hasta reventar
Te voy a contar cómo la Novinha Insaciavel me hizo comer su culo hasta que no pudo ni gemir... 'A ver, pendejo, si te atreves a llenarme el culo con esa verga gruesa de tu novio', me dijo la muy perra, retándome mientras se agachaba y me mostraba ese culo redondo y perfecto, con la piel morena brillando bajo la luz. Sabía que mi hombre, el Dotado Insaciavel, tenía una polla que no perdonaba, y ella lo quería toda, hasta el fondo, para que yo viera cómo le destrozaban el culo delante de mis narices. No tardó en arrodillarse y chuparle la verga como si no hubiera mañana, tragándosela de golpe mientras sus tetas rebotaban y su boca hacía ruidos obscenos. Cada vez que lo miraba, ella me desafiaba con los ojos, sabiendo que me estaba robando lo que era mío. Cuando por fin la empotró contra la cama, sus gritos llenaron la habitación, el culo apretado cediendo poco a poco a esa polla gruesa que entraba y salía sin piedad. El sonido de sus nalgas chocando contra sus caderas era música para mis oídos, y cuando él le llenó el culo de leche, ella se corrió como una perra en celo, gimiendo que nunca había tenido un mejor anal. 'Ahora sí sabes cómo se folla de verdad, ¿o no?', me soltó, mientras mi hombre se limpiaba la polla con una sonrisa de triunfo. Y yo, putamente, tuve que admitir que nunca lo olvidaría.