Kale se empala en la polla dura de vegeta
Desde que lo vio por primera vez en el gimnasio entrenando con ese ajustado short que le marcaba cada músculo, Kale no podía sacárselo de la cabeza. Hoy por fin logró que Vegeta la agarrara contra la pared del vestuario, apretándole los pechos contra el frío metal mientras le bajaba el tanga de un tirón. Él gruñó al sentir su coño empapado rozándole la verga, lista para reventar de lo dura que estaba, y sin avisar la empotró de un envite que la dejó sin aliento. Kale chilló al sentirlo abrirle el coño hasta el fondo, con cada embestida haciendo que sus tetas rebotaran salvajes mientras el Saiyajin la follaba como si no hubiera mañana. Vegeta le agarró el culo con ambas manos, clavándole los dedos en la carne mientras la embestía con fuerza, el sonido de sus cuerpos chocando llenaba el aire junto a los gemidos ahogados de ella. Él le mordisqueó el cuello, le lamió los pezones duros como piedras y le susurró al oído lo puta que estaba, lo mojada que lo tenía solo con mirarla. Kale se retorció bajo su peso, sintiendo cómo la polla de Vegeta le golpeaba el punto más sensible cada vez que la penetraba hasta el fondo, sin piedad. Él la levantó en vilo, apoyándola contra la puerta mientras le clavaba la verga una y otra vez, hasta que los dos empezaron a sudar como animales en celo. Los gritos de Kale se volvieron incontrolables cuando sintió que el orgasmo la partía en dos, con su coño apretando la polla de Vegeta con espasmos violentos mientras él se corría dentro sin protección, llenándola de leche caliente que le resbalaba por los muslos. Al terminar, se quedaron jadeando, con los cuerpos pegajosos y el vestuario oliendo a sexo y sudor. Vegeta le pasó la lengua por el labio inferior antes de soltarla, dejándola con las piernas temblorosas y el coño chorreando, y Kale supo que esta no sería la última vez que se dejaría empalar por esa verga de demonio.