Frederica mojando su coño con la polla de Reinhard
Desde que Frederica conoció a Reinhard, no pudo quitarse de la cabeza la idea de sentir su polla enorme llena de magia dentro de su coño apretado. La primera vez que lo vio, con esos músculos marcados y esa mirada penetrante, supo que no se contendría. Ella se agachó frente a él, le bajó los pantalones con avidez y empezó a chuparle la polla con la boca bien abierta, gimiendo cada vez que el sabor salado le explotaba en la lengua. Reinhard la agarró del pelo y le metió la verga hasta la garganta, haciendo que sus ojos se llenaran de lágrimas de placer. Sin perder tiempo, la puso boca abajo sobre la cama, su culo respingado listo para recibir embestidas brutales. Metió los dedos en su coño mojado, jugueteando con su clítoris hasta que ella empezó a gritar como una puta desesperada. Luego, con un movimiento rápido, le arrancó las bragas y le clavó la polla hasta el fondo, sintiendo cómo sus paredes vaginales se contraían de puro goce. Frederica gemía sin control, pidiendo más mientras Reinhard le daba nalgadas y le tomaba las tetas con fuerza. El sonido de sus cuerpos chocando resonaba en la habitación, llena del eco de sus jadeos y gemidos. Cuando ya no pudo aguantar más, Reinhard se corrió dentro de ella, llenándola de leche caliente mientras Frederica se retorcía de placer, sintiendo cada gota en su coño ardiente. Se quedaron abrazados, sudando y jadeando, sabiendo que esto solo era el comienzo de muchas folladas más.