Puta caliente no resiste mi verga gigante en callejón
Llevaba días obsesionado con sus tetas enormes bajo esa blusa ajustada, pero cuando la vi chupar mi verga en el callejón oscuro casi me corro ahí mismo. La muy perra no pudo evitar gemir cuando le agarré el culo con fuerza y la empalé contra la pared, sintiendo cómo su coño se mojaba al instante. Sus labios carnosos se abrieron para tragarme entero mientras mis embestidas le sacudían las tetas, que rebotaban como locas con cada empujón. La puta no paraba de chillar, con los ojos vidriosos y las uñas clavadas en mis hombros, rogándome que le metiera más hasta el fondo. Le levanté una pierna para abrirle mejor el culo y hundirme en su agujero estrecho, sintiendo cómo su carne temblaba alrededor de mi polla hinchada. Cuando por fin le solté la corrida dentro, su coño se contrajo como una víscera y eyaculó contra mi verga, empapándome los huevos de su leche caliente. La muy sucia se dejó caer de rodillas, lamiendo hasta la última gota que le quedaba en la cara, con la saliva mezclada con mi leche. Le tiré del pelo para que mirara cómo me sacudía los últimos hilos de semen sobre sus tetas gigantes, pintándoselas de blanco mientras resoplaba como una bestia. No contenta con eso, se dio la vuelta y me ofreció el culo otra vez, suplicando que la llenara de nuevo antes de que terminara el video. Sus nalgas firmes temblaban al ritmo de mis embestidas, y el sonido de carne contra carne llenaba el callejón mientras gemidos ahogados escapaban de su boca entreabierta. La muy viciosa no se movió hasta que le vacié los huevos otra vez, dejándola temblando contra la pared con las piernas temblorosas y el coño goteando leche por todas partes.