Kamila Egypt se deja empotrar por un pollón blanco gigante
El sonido de sus tacones golpeando el suelo me ponía la piel de gallina, ¿sabes? Kamila Egypt llevaba días provocándome con sus fotos en lencería ajustada, rozándose contra mí en la cocina, enviándome mensajes con la boca abierta y los ojos llenos de lujuria. Sabía que tarde o temprano iba a romperme, y cuando lo hizo, fue con una furia que me dejó sin aliento. Primero me arrodillé para chuparle esa polla blanca hasta que Steven Hard me agarró del pelo y me la metió hasta el fondo, ahogándome con cada embestida. Luego me puso a cuatro patas y me folló como una perra en celo, sus manos apretándome el culo mientras me penetraba con fuerza, sus gemidos llenando la habitación. Me corrió en la cara, su leche espesa resbalando por mis labios, y cuando terminé, mi ropa interior estaba tirada en el suelo, manchada de su semen y mi propia excitación. ¿Te gustaría estar en su lugar?