Kendra fue desafiada por su padrastro a ver quién aguantaba más
Kendra tenía esa mirada traviesa mientras se sentaba en la cama, sabiendo que Ike Diezel no resistiría su reto. '¿Crees que puedes manejarme?', le susurró, mordiéndose el labio, mientras se bajaba la tanga y dejaba su coño mojado al aire. Él, con esa polla dura que no podía esconder, se arrodilló y empezó a chuparle el clítoris hasta que ella gimió tan fuerte que las paredes temblaron. Pero Kendra no se iba a quedar atrás: lo empujó contra el colchón y se montó de a caballo, cabalgando esa verga como si fuera su misión personal hacerle perder la cabeza. Cada embestida era más profunda, cada movimiento más salvaje, hasta que Ike no pudo más y empezó a follarla como un animal, embistiéndola por atrás con tanta fuerza que sus tetitas rebotaban. '¿Te gusta esto, padrastro?', le preguntó con voz entrecortada, sintiendo cómo su culo se apretaba alrededor de su polla. Él solo gruñó, agarrándole las caderas con fuerza, mientras Kendra se reía entre gemidos, disfrutando el poder que tenía sobre él. Pero cuando Ike la volteó y la penetró de pie, clavándosela hasta las pelotas, ella supo que había subestimado su resistencia. El sonido de sus cuerpos chocando, sus respiraciones entrecortadas, el sudor corriendo por sus pieles... todo era demasiado. Al final, Kendra no pudo evitar correrse, pero lo que más le gustó fue ver la cara de satisfacción de Ike, sabiendo que había ganado el juego. ¿Te gustaría estar en su lugar?