MILF Makarena se traga el pis y aguanta pollón negro anal
Makarena ya venía con la boca llena de babas y los labios bien rojos cuando su amante negro le escupió un buen trago de su orina caliente en la boca, mirándola con esos ojos que le decían 'bébelo, puta'. Ella no dudó ni un segundo, abrió bien la garganta y tragó con ganas mientras las gotas le resbalaban por las tetas enormes que le temblaban con cada gemido ahogado. El cabrón le agarró la melena rubia y la empujó contra la pared del baño, donde el espejo empañado reflejaba cómo su coño empapado de jugos se frotaba contra el azulejo frío mientras él le metía los dedos hasta el fondo para abrirle el culito prieto. 'Abre ese agujero, zorra, que te voy a empalar hasta el fondo', le gruñó mientras le escupía en el culo para que el esfínter se relajara de una vez por todas. Makarena, con los muslos temblorosos y la polla de ébano rozándole el coño sin penetrarla aún, soltó un bufido de placer cuando sintió cómo la verga negra se deslizaba entre sus nalgas, gruesa y venosa, dejando un rastro de baba espesa que le quemaba la piel. '¡Joder, qué buena estás, mi puta favorita!', le escupió en la oreja mientras le agarraba las tetas desde atrás y se las apretaba hasta que los pezones duros le dolían. Ella, sin pensarlo, se agachó para chupársela un segundo antes de que él la levantara en volandas y la tirara sobre la cama, donde el colchón crujió bajo el peso de sus cuerpos sudados. Con las piernas bien abiertas y el culo en pompa, Makarena no pudo evitar soltar un gritito cuando la polla negra le atravesó el coño empapado de un solo envite brutal, pero no era eso lo que él buscaba. 'Te quiero con el culo bien abierto, zorra, que te va a partir en dos', le advirtió mientras le escupía en el agujero otra vez y le metía dos dedos para estirárselo mientras ella se mordía el labio inferior hasta hacerlo sangrar. Cuando por fin la cabeza del tronco negro le rozó el esfínter, Makarena soltó un gemido gutural que le salió desde lo más hondo del pecho, sintiendo cómo la presión le quemaba las entrañas mientras la verga le abría el culo a golpes lentos pero implacables. 'Toma, zorra, que te voy a dejar el culo como un donut', le gruñó él mientras le agarraba las caderas y se la clavaba hasta los huevos, haciendo que el sonido de los choques de carne resonara por toda la habitación como un tambor de guerra. Makarena, con los ojos vidriosos y la boca llena de babas, no pudo aguantar más y se corrió al mismo tiempo que él le descargaba una andanada de leche espesa por la espalda, manchándole las tetas y el pelo mientras el agujero del culo le quedaba bien abierto y goteando semen. 'Me encanta que me uses como tu puta personal', le susurró ella con la voz ronca mientras se limpiaba los restos de orina de la boca con el dorso de la mano, lista para que él le metiera la verga otra vez hasta que no pudiera ni caminar.