Minerva se deja empotrar por Subaru con su polla dura
Minerva llevaba semanas mirándolo con esos ojos de puta cada vez que Subaru pasaba por el castillo, pero hoy no aguantó más y lo arrastró a su habitación con las bragas ya mojadas. Subaru no perdió tiempo y le arrancó el vestido de un tirón, dejando al descubierto sus tetas firmes y el coño rosado y brillante de excitación. La empujó contra la pared y le metió dos dedos hasta el fondo, haciendo que Minerva gimiera como una perra en celo. Subaru sacó su polla enorme y la frotó contra el culo perfecto de Minerva antes de clavársela de una sola embestida, llenándola por completo. Minerva gritó como una loca mientras él la embestía sin piedad, sus tetas rebotando con cada movimiento. Subaru le agarró el pelo y le dio nalgadas mientras la follaba más duro, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de su verga. Minerva le rogó que se corriera dentro de ella, y Subaru no pudo resistirse, disparando toda su leche caliente en su vientre mientras ella temblaba de placer. Se quedaron jadeando, sus cuerpos sudorosos pegados el uno al otro, sabiendo que esto no sería la última vez.