Joven universitario se deja follar por su compañero de cuarto
El nuevo roommate del universitario era un puto bombón de ojos claros y culo apretado que no podía dejar de mirar cada vez que se cambiaba de ropa. Un día, mientras el chiquito se duchaba, el mayor entró sin avisar y lo encontró masturbándose con la polla bien dura, gimiendo como una perra en celo. No pudo resistirse y se abalanzó sobre él, metiéndole los dedos en el culo mientras le chupaba los pezones hasta que el pequeño empezó a lloriquear de placer. Lo tiró sobre la cama y le abrió las piernas, clavándole la verga hasta el fondo mientras el otro gritaba como una puta, pidiendo más fuerte. La polla del mayor era enorme, y cada embestida lo hacía gemir más fuerte, con el culo bien abierto y el coño chorreando de excitación. Cuando el mayor se corrió, llenó el culo del chiquito con una leche espesa que le goteaba entre las nalgas, dejándolo temblando de satisfacción. El putito no podía creer lo bien que lo había empotrado su compañero, y ya estaba listo para repetir.