Whitney la morena se vuelve loca con sexo brutal y baboso
Whitney llegó con esa mirada de zorra que te avisa que no va a parar hasta dejarte tieso, los labios rojos mordisqueando el borde de su vaso mientras sus tetas pequeñas pero duras se marcaban bajo la blusa ajustada. En cuanto la polla le rozó los labios con un empujón brusco, ella abrió la boca como una puta hambrienta y se la tragó hasta la garganta sin pestañear, los ojos llorosos del esfuerzo pero sin soltar ni un gemido. Le encantaba que le metieran el nabo hasta el fondo, que le ahogara la garganta con cada embestida mientras sus tetas rebotaban salvajes al ritmo del cabreo que le metía por el coño bien empapado. Los dedos de él le apretaban las nalgas para clavársela más hondo, haciendo que los jugos le resbalaran por las piernas mientras ella se retorcía en el sofá, los muslos temblando de ganas. Cada vez que le sacaba la polla para darle aire, Whitney escupía babas espesas y se limpiaba los labios con el dorso de la mano antes de volver a engullírsela como una obsesa, los cachetes hinchados como un globo a punto de reventar. Él le clavó los dedos en el pelo y le empotró la cara contra su entrepierna, ahogándola de verdad mientras sus tetas se aplastaban contra su barriga peluda. Cuando ya no pudo más, Whitney se quitó la blusa de un tirón y se frotó los pezones duros contra el pecho sudado de él, suplicando con la voz entrecortada que la reventara viva. La primera embestida en el culo la hizo gritar como una posesa, las uñas clavadas en el sofá mientras él le metía los dedos por el coño mojadísimo para prepararla para el castigo que venía. Le agarró las caderas con fuerza y la empaló sin piedad, el sonido de las nalgas chasqueando contra su pelvis llenando la habitación mientras ella se corría en chorros gruesos que le resbalaban por los muslos. Al final, le soltó toda la leche en la cara, los chorros blancos cubriéndole los labios, la nariz y hasta los ojos, mientras Whitney se limpiaba con los dedos y se los lamía con una sonrisa de puta satisfecha.